Luxación atlanto-axoidea
Qué es
La segunda vértebra cervical (denominada "axis")
tiene una protuberancia ósea en su parte anterior (denominada "apófisis
odontoides"), que se eleva hasta articularse con la primera vértebra
cervical (o "atlas").
La luxación atlanto-axoidea consiste en la fractura
de la apófisis odontoides, de forma que el extremo articulado con
el atlas queda separado de su base y mantenido en su posición sólo
por los ligamentos, no muy potentes, que lo sujetan al atlas.
Por lo tanto, no es realmente una patología
mecánica del raquis, puesto que se debe a una fractura ósea
causada por un traumatismo directo.
Cómo se produce
Por un traumatismo importante, siendo la causa más frecuente los
accidentes de coche.
Síntomas
Dolor en la zona cervical, a veces acompañado de dolor en la nuca
o limitación dolorosa de la movilidad.
Riesgos
Al quedar un extremo de la odontoides libre y sujeto sólo por
unos ligamentos que no son muy potentes, puede llegar a desplazarse
y comprimir la médula espinal. La compresión de la médula espinal
en sus primeros segmentos cervicales, puede producir lesiones neurológicas
graves e incluso la muerte.
Por eso, es esencial evitar la posibilidad de que
se desplace.
Diagnóstico
En este caso, la historia clínica
y la exploración física aportan
datos muy inespecíficos y no bastan para alcanzar el diagnóstico.
Ante la sospecha de la existencia de una fractura de odontoides
y una luxación atlanto-axoidea, la exploración física debe ser muy
cuidadosa y evitar la movilización del cuello.
La radiología
suele ser el método de elección, y permite ver la fractura del odontoides,
típicamente con una radiografía hecha a través de la boca abierta.
Si la fractura es muy reciente, puede no verse
en la radiografía y requerir una gammagrafía
ósea. Las imágenes radiográficas sospechosas pero no concluyentes
pueden requerir una Tomografía Axial Computarizada
(scanner o TAC)para confirmar el diagnóstico.
Tratamiento
Al tratarse de una fractura con riesgo de desplazamiento, requiere
inmovilización y, dado el riesgo que supone su desplazamiento, la
evolución debe ser estrechamente supervisada.
Para el dolor pueden administrarse fármacos.
La manipulación vertebral está
absolutamente contraindicada.
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